
Entre los regalos de estas fechas hemos recibido el CD de
El Holandés Errante, dirigido por
Barenboim y os proponemos que escuchéis a Rolando en este papel insólito en su carrera.
Para los que no conozcáis la obra, la Canción del timonel (Mit Gewitter und Sturm aus fernem Meer) se sitúa en el inicio del primer acto. En una costa rocosa y escarpada, el mar ocupa la mayor parte del escenario. Con un tiempo sombrío y una violenta tempestad, el navío noruego del capitan Daland ha conseguido amarrar en un lugar seguro cerca de la costa. Los marineros arrían las velas y el capitán se lamenta de no haber podido llegar, causa del temporal, al puerto de destino, muy cercano. Vuelven a casa, después de un largo viaje por las costas africanas.
Todos se retiran de cubierta, menos el timonel. La tormenta ha calmado un poco, y sólo vuelve a intervalos esporádicos. Las olas aún crespas en el mar abierto. El timonel hace su ronda de guardia, y se sienta junto al timón. Bosteza y se levanta cuando ve que se está quedando dormido.
Canta a su amada que ya está cercana, agradeciendo al viento del sur que hayan podido regresar y recordando lo mucho que ha pensado en ella desde las lejanas tierras africanas. De vez en cuando, la mar se embravece aún y alguna ola alta rompe contra el barco, agitándolo violentamente. El
timonel lucha por mantenerse despierto, pero finalmente se duerme. Vuelve a levantarse una tormenta violenta; se hace más oscuro. En la distancia aparece el barco del
Holandés Errante, con sus velas rojas como la sangre y mástiles negros. Rápidamente el barco llega a la costa, y vara junto al barco noruego. Con un estruendo espantoso, echa ancla. El
timonel de Daland empieza a despertarse. Sin moverse de su sitio, echa un rápido vistazo al timón, y cuando se ha asegurado de que no ha sufrido ningún daño, se vuelve a dormir. En silencio, sin el más mínimo ruido, la fantasmagórica tripulación del
Holandés Errante aferra velas y el
Holandés baja a tierra, vestido con un traje negro.
Libretto
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