La críticas recibidas unanimemente por todos los medios (ver pestaña Prensa) reflejan con exactitud el impresionante éxito alcanzado por Rolando Villazón en su Werther de la ROH, a cuyas funciones del 5 (première) y del 8 tuve la fortuna de asistir. También el video del Pourquoi me réveiller que he enlazado en el post anterior (que ha sido eliminado posteriormente de Youtube a petición de la ROH) deja testimonio claro del dominio, la belleza, la sensibilidad, la intensidad, y la inteligencia con la que Rolando ha cantado e interpretado.
Aunque algunas reseñas no se acaben de escapar de ciertos tópicos (la operación, el regreso,...), como si de lo primero no hubieran pasado ya dos años, y como si en Londres fuera la primera vez en que Rolando ha cantado excepcionalmente desde entonces, lo cierto es que no todo el mundo tiene porque seguir sus actuaciones tan de cerca como los lectores de este Blog, y es todo un placer, y un reconocimiento, y hasta un acto de justicia, que en la prensa especializada se hable de Rolando con tanta contundencia y devoción, reconociéndolo claramente como lo que es: un tenor excepcional, que hace que todo un teatro esté pendiente hipnóticamente del poder de su voz y de la seducción de sus movimientos.
Eso se vio muy claramente el día del estreno. Mientras la orquesta interpreta el preludio, Rolando sale a escena, con su traje-Werther, y con unas pequeñas gafas ovaladas, muy oscuras. Aparece, se apodera de la escena, se planta en medio, parece que mira alrededor, y regresa otra vez tras el muro del que ha salido. Sólo con esa entrada muda, simbólica, Rolando atrae magnéticamente a todo el público, que ya no apartará su mirada de él en lo que reste de ópera. ¿Y las gafas? pues pueden simbolizar el filtro oscuro con el que Werther ha vivido hasta el momento en que llega a la "maison du bailli". Es un joven distinguido, instruido, melancólico, pero que parece que nunca esté contento, según nos lo definen los otros personajes. Las gafas oscuras se las guarda definitivamente en el bolsillo de la chaqueta cuando canta el Alors, c'est bien ici , por primera vez ve la luz, la luz del campo, pero también la de la inocencia, la bondad...y el sentido del deber, que será lo que le atraerá y también lo que le separará finalmente de Charlotte.
Ella es la hermana mayor, que hace el papel de la madre fallecida con sus numerosos hermanos, y encarna los valores de la mujer-madre: servicial, como un ángel, el ángel del hogar, el ideal de feminidad en una sociedad patriarcal. Un especie de halo de santidad rodea a esta huérfana mientras vestida de blanco alimenta a sus hermanos.
Ella viste de blanco durante toda la ópera, sólo al final del tercer acto, cuando corre en busca de Werther, temiendo lo peor, se pone encima un chal de color rojo sangre.
Werther, como he dicho, lleva el que se hizo famoso como traje-Werther, porque así describió en su obra original Goethe el vestuario del protagonista: traje azul (pantalón y casaca) con chaleco amarillo, encima de camisa blanca. En el primer acto, el chaleco es azul, en el segundo, amarillo, porque el chaleco lo ha estrenado para el baile. En el tercer acto, la casaca es sustituida por un abrigo fino tipo guardapolvo y en el último... lleva la camisa entreabierta y por fuera del pantalón manchada de sangre, mientras el chaleco está colgado en la barandilla inferior de la cama.
Werther: “Me ha costado bastante decidirme finalmente a no ponerme más el muy sencillo traje azul que llevaba cuando bailé con Carlota por primera vez; pero terminó por ser solo pasado. Me hice hacer uno, por lo demás, sumamente parecido...” Es con esa indumentaria (traje azul y chaleco amarillo) que Werther quiere ser enterrado y que se lo encuentra en trance de morir en su cuarto.Cada vez que se pone esa indumentaria (con la que morirá), Werther, se disfraza.. ¿De qué? De enamorado encantado: recrea mágicamente el episodio del rapto, ese momento en que se ha visto sorprendido por la Imagen. Esa indumentaria azul lo encierra tan fuerte que el mundo a su alrededor queda abolido : nada mas que nosotros dos : por su medio Werther se forma un cuerpo de niño, donde falo y madre están juntos, sin nada más allá. Ese vestuario perverso ha sido usado en toda Europa por los fans de la novela, bajo el nombre de “traje a la Werther”.
Roland Barthes, Fragmentos de un discurso amoroso
Me he fijado esta vez especialmente en los finales de cada acto, en las frases y en quien las dice:
1r acto Werther - Un autre! son époux!
2 acto Albert- Il l'aime!
3r acto Charlotte - Dieu! tu ne voudras pas que j'arrive trop tard!
4º acto Charlotte - Tout est fini!
Creo que con esas cuatro frases Rolando podria hacer un vídeo de Werther en diez segundos, como hizo con La Bohème (ver video La Boheme in 10 Seconds, del amigo Martin). No niego la complejidad de Werther, sobretodo porque la referencia de fondo es la novela de Goethe, pero, transladado a texto operístico, esa profundidad se reduce, y sólo con la referencia literaria se logra darle entidad al argumento. Antes del Romanticismo, la historia hubiese derivado en un marido engañado que no se entera o en una tragedia, donde el marido engañado mata a la esposa y, quizá, al amante, aunque ella siempre tiene más números de morir. Pero Goethe nos presentó un Werther atormentado, ansiando lo imposible: la mujer sagrada que precisamente por serlo no puede entregarse a él. Ya sé que es simplificarlo, pero a mi, que no me gusta demasiado esa ópera (en si misma, obviamente me entusiasma si la canta un determinado tenor), Werther me parece el elogio, por una parte, del hombre que anhela desesperadamente algo que no está a su alcance (precisamente por eso, si lo estuviera, dejaría de interesarle) y una mujer que sacrifica, que inhuma, su felicidad (su deseo) en el altar del deber.
He encontrado una referencia muy interesante en el libro de Barthes que he citado antes:
En Werther, en cierto momento, dos economías se oponen. Por una parte, está el joven enamorado que prodiga sin cuento su tiempo, sus facultades, su fortuna; por el otro está el filisteo (el funcionario) que le da la lección: "Distribuye tu tiempo...Calcula bien tu fortuna, etc." Por un lado, está el enamorado Werther que gasta cada día su amor, sin espíritu de reserva y de compensación, y por el otro está el marido Albert, que cuida su bienestar, su felicidad. En un caso, una economía burguesa del hartazgo; en el otro, una economía perversa de la dispersión, del despilfarro, del furor (furor wertherinus).Un lord, después un obispo inglés, reprocharon a Goethe la epidemia de suicidios provocados por Werther. A lo que Goethe respondió en términos propiamente económicos "Vuestro sistema comercial ha hecho por cierto miles de víctimas; ¿porqué no tolerarle algunas a Werther?"
Volviendo a las representaciones de la ROH, destacar que la Charlotte de Sophie Koch es simplemente perfecta y que la dirección de Antonio Pappano tiene su habitual altísimo nivel, es vibrante y poderosa. Si tengo que decir alguna cosa de la puesta en escena de Benoît Jacquot, es que es estilizada, bella, oscura y, desde luego, de estética romántica. Parece trazado todo desde un punto de fuga, desde el que los elementos salen disparados hacia fuera. Todos los elementos en los márgenes de la escena, nada en medio, los cantantes deben mostrar sin refugios sus sentimientos, parecen incluso aislados entre ellos. Creo tener una imagen, sin embargo, de que en la producción de La Bastille el espacio era mayor, aún más majestuoso, y eso favorecía la escenografía, en la ROH le vi todo un poco más comprimido.
Pero quiero finalizar con otra cita de Fragmentos de un discurso amoroso, precisamente su frase inicial:
La necesidad de este libro se sustenta en la consideración siguiente: el discurso amoroso es hoy de una extrema soledad.
Y cuando he leído eso, he recordado inmediatamente el final de otro Werther, el de Lyon, dirigido por Rolando, donde, en la escena final, la de la muerte del protagonista, Charlotte y Werther están en escena, pero separados, en dos haces de luz que provienen de dos puertas diferentes, si no recuerdo mal. Sería muy interesante, imprescindible, excelente, deseable y, estoy segura, totalmente inolvidable, ver a Rolando Villazón interpretar a Werther en su propia puesta en escena...¿para cuándo y dónde?.
foto: Anne |
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